Ráfagas y otros destellos
el blog de Máximo Sant

Vender la moto, una aventura.

Etiquetado en:

Enviado por Máximo Sant el Vie, 05/08/2011 - 13:15.

0 comentario(s)
Husaberg 300 que quería vender.Husaberg 300 que quería vender.

Ya sé que no se escarmienta en cabeza ajena. Pero, pese a ello, os voy a contar una experiencia que he vivido hace unos días. Puse a la venta mi moto de enduro –una preciosa Husaberg 300- y enseguida me llamó un tío de Onteniente. Me dio la tabarra durante dos semanas: “Que la quiero”, “No me la vendas, que la quiero seguro”, “Oye, ¿no la habrás vendido? ¿Verdad?”. 

Al final cerramos un precio pero me pidió un favor: Como yo soy de Madrid, me proponía quedar a mitad de camino, en Honrubia. Bueno, me parecía justo. Así que le envié el contrato con el precio pactado, un montón de fotos, la documentación escaneada… en fin todo. Y quedamos.

Y pasó lo que tenía que pasar. Después de revisar y probar la moto durante media hora, me dice: “Es que soy un poco gitano”. Y se pone a regatear. Mentira, no era un poco gitano; un poco no.

No me alargo. Cinco minutos después estaba de vuelta a Madrid con mi moto. Perdí una mañana entera, 50 € de combustible y varios posibles clientes. Gané experiencia: Tendemos a pensar que todos los que vamos en moto somos cojonudos, pero no es así. Se puede ser motero o endurero y no tener palabra.

En resumen, el próximo  que quiera mi moto, tendrá que venir a mi casa a por ella.

Compartir