Parece que la apuesta del miedo es la solución de nuestro querido Pere Navarro: El que corre es un asesino en potencia, el que se mata es un imprudente. Los conductores circulan asustados por los radares fijos y móvil, la persecución policial y los continuos mensajes e imágenes pensadas para infundir miedo.
Pero los radares están donde son más rentables, no donde se producen los accidentes (hay que pagar el despacho del jefe), los coches están camuflado y la velocidad no es, según la propia DGT, la principal causa de accidentes; la mayor parte de los accidentes se producen por distracción.
Lo triste es que nuestro querido Pere Navarro pasará a la historia con la vitola de haber reducido los accidentes. “Detalles” como que el consumo de combustible o los kilómetros recorridos hayan descendido tanto o más que los accidentes pasarán inadvertidos.
La pregunta es: ¿Son más seguros los conductores asustados? Evidentemente, no. ¿Por qué no nos miramos en el ejemplo alemán? Límites variables según las circunstancias de la vía y de la climatología, infraestructuras de calidad, decidida apuesta por la formación y por la renovación del parque.
Pero no, no nos compliquemos la vida, mejor banalizar el asunto: Los conductores asustados son más obedientes y la demagogia de la velocidad (si corremos más nos matamos más) fácil de comunicar y rentable, muy rentable de imponer. Y ya sabes, si te matas y afeas las estadísticas, probablemente eras un imprudente y si corres, aunque sea por una fantástica autopista que en Alemania sería de velocidad libre, puedes ir a la cárcel.
Compartir


Últimos comentarios
por Anónimo (no verificado)
por Berto (no verificado)
por Anónimo (no verificado)
por koyote (no verificado)
por Anónimo (no verificado)