¡Ya estoy en Cabo Norte! ¡Que pasada de día! Con días como hoy para que queremos otros. Después de las lluvias, hoy ha amanecido con un sol radiante y se nota que ya ha pasado la tormenta. Así que de una tacada he hecho desde el Círculo Polar hasta el Cabo Norte. Que maravilla de zona, todo agua, verde y encima sol.
Estos finlandeses y noruegos del norte son listos. Tienen controles móviles por todos los lados. Menos mal que se les reconoce fácil por los cuernos. Es increíble lo de los renos. Están libres por todas partes y aunque son primos de nuestros venados, son bastante más tontos. Se quedan parados tan tranquilos y de repente saltan o se van por otro lado. Hay que tener mucho cuidado ya que aunque no se te tiran encima te pueden dar un susto. Tienes que manejar con mucho cuidado ya que en cualquier curva o pueblo te los encuentras. En fin, además de atractivo turístico, regulan el tráfico.
Se nota que estamos donde estamos. La temperatura ha bajado hasta los 12,5º. En los túneles que se atraviesan incluso llega a los 7º, el más largo tiene 8 Km. En el pueblito último sólo hay tres hoteles y un bar de hielo regentado por españoles. Como estamos en agosto ellos también están de vacaciones. La decepción es los cientos de personas que te encuentras. En esta época y aunque el sol se llega a tapar un par de horas (pero siempre con una claridad como si estuvieses a las 7 de la tarde) son muchos barcos los que llegan. Tuvimos la mala suerte de coincidir con dos en el famoso monumento y fue un poco desastre.
El gran problema es que al haber las 24 horas luz te descentras bastante. Es bueno para recorrer Km., pero malo para lo demás. Por ejemplo, se te pasa la hora de la cena y aquí después de las 22:00 ya no hay nada abierto a pesar de ser un sitio bastante turístico.
Son cientos las motos que llegan. Ya sabíamos que este es uno de los destinos míticos y que todos vosotros acabaréis haciendo en moto pero cuando te cruzas con una detrás de otra. Antes de salir de Finlandia me encontré con unos de Bermeo. Iban en Goldwing y lo pasamos bien. Son ruteros habituales y cada año se hacen un recorrido. Tengo claro que mi querida esposa va a estar difícil que me acompañe a estas cosas.
Bueno, después de 5.621 Km., ya hemos llegado al primer objetivo. He conseguido habitación en un hotel bastante cutre, pero por lo menos duermo caliente. Me piro a donde está el cabo de verdad y luego os cuento.
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