Por las Orejas
el blog de Javier Olave

¿Valiente o Valentino?

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Enviado por Javier Olave el Dom, 06/06/2010 - 11:05.

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¡Boooooom! Fue un golpe seco, dramático.

Yo estaba en el pit lane de Jerez, un viernes negro de 1999. El ruido fue estremecedor. Pensé que se había caído algo, una estructura. Había sido como un trueno seco. Casi no había motos en pista (tal vez sólo una) y se oía todo.

Miré en un monitor de televisión del muro y noté como mi corazón trataba de escaparse por mi garganta: allí estaba Mick Doohan, el invencible, tendido en el suelo. Había pisado una línea húmeda, había derrapado y, en la curva tres (justo la de izquierdas que apunta contra pit lane, de ahí que lo oyéramos) salió despedido de la moto y se estrelló, de espaldas y haciendo el pino, contra un guardarraíl de más de dos metros de altura.

Con tembleque en las manos, saqué el móvil y llamé a mi periódico para hablar con el coordinador de deportes. "Doohan no volverá a correr en moto". Lo publicamos al día siguiente en primera página y el tiempo hizo realidad la noticia.

Superman Mick ya se había puesto en pie una vez, en 1992, cuando se cayó en Assen (también en entrenamientos) y se hizo tal destrozo en una de las piernas que se la tuvieron que coser a la otra para que la pierna buena generara la piel que no era capaz de fabricar la mala.

Eso es lo que más me admiró de Doohan: conociendo el dolor extremo, volviendo de casi quedarse cojo, fue cinco veces campeón del mundo. Nadie podía haberle acusado nunca de no saber lo que se jugaba. Realmente, Big Mick conocía el riesgo.

Para mí, Valentino Rossi es el mejor piloto de todos los tiempos. Sin duda. Pero siempre le hice una pequeña crítica: jamás se había hecho daño. Es más fácil arriesgar si no sabes realmente lo que arriesgas. Si no sabes lo duro que está el suelo, es más fácil ser temerario. Valentino había disputado 230 GGPP consecutivos. Jamás se había perdido uno. Ni siquiera una clavícula rota...

Para ser el más grande de todos, ahora tiene que no rendirse. Tiene que regresar y volver a ganar.

Si ahora se rinde, o si en su vuelta no es capaz de ganar, me decepcionará.

Detesto las corridas de toros, pero les tengo un respeto enorme a los toreros. Si el toro no tuviera cuernos, si no pillara a los toreros, entonces la fiesta nacional sería ballet y cualquiera valdría para torero.

En las motos pasa igual. Si el suelo no estuviera duro, todos iríamos como locos.

Valentino, ojalá nos demuestres que tú también, además de un genio sobre la moto, eres valiente.