Después de haber arrasado en Jerez (tres triunfos españoles, seis de las nueve plazas de podio, monopolio total en 125), hay quien disfruta del exitazo y de que España se haya convertido en la primera potencia mundial del motociclismo.
También hay quien, como la zorra y las uvas, acusa al Mundial de haberse convertido en el Campeonato de España (organización española, ganadores españoles, 4 GGPP en España…).
A estos últimos, muchos anglosajones y europeos frustrados por no ganar, habría que meterlos en la máquina del tiempo, y después darles algunos argumentos.
Primero, la máquina del tiempo.
Mi primer Mundial lo hice a finales de los 80. En 500 no pintábamos nada (no teníamos ni pilotos, o tal vez el Ranita, Nani, alguna vez). En 250 nos estábamos despertando (pero luego nos volvimos a dormir). En 80 éramos una potencia, pero corrían pocos. Y en 125, los magos Nieto y Aspar marcaron épocas, pero también había vacíos.
Es más, recuerdo la travesía del desierto, del 89 (Aspar, Crivillé y Sito) al 99 (Alzamora y Crivillé). Diez años sin ganar nada.
Pero, más allá de los resultados deportivos, lo que subyacía es que los españoles no pintábamos nada. Al Mundial, cuando yo llegué, iban media docena de periodistas. Cuando llegabas a la sala de prensa, no había nada español y te tenías que adaptar a ser el último de la fila y a que te trataran como un “gitano español”.
Para conseguir un pase de prensa permanente, había que sudar tinta china si eras español. A mí, para El Mundo, ni me lo dieron.
No teníamos equipos, mecánicos, jueces… y muy pocos pilotos.
Aspar montaba una paella para todos los españoles en Assen y cabíamos en una mesa. Un año hicimos un partido de fútbol después de la paella en el paddock y, como no éramos bastantes, tuvimos que fichar a algunos extranjeros de refuerzo… Schwantz nos hizo de portero.
En fin, que hubo un tiempo en el que los españoles no pintábamos nada, no éramos nada, nos maltrataban y nos faltaban a la consideración en un mundo que era anglosajón.
Ahora se ha dado la vuelta. Que se fastidien ellos, que para que esto suceda se lo ha trabajado mucha gente.
Segundo, los argumentos. ¿Por qué ha pasado?
Primero, porque aquellos pilotos que ganaban, como Aspar y Pons, crearon equipos que han dado soporte a muchos pilotos españoles y a muchos mecánicos españoles.
Segundo, porque TVE se volcó poco a poco con las motos y televisión = patrocinio.
Tercero, porque en España se empezaron a construir algunos de los mejores circuitos del mundo. Pasamos del desierto de Jarama y Calafat a una abundancia tal que no me atrevo a citarlos todos.
Cuarto, se han formado equipos profesionales 100% españoles (propietarios, patrocinadores, técnicos, mecánicos…) que siempre favorecen que los jóvenes españoles tengan una oportunidad.
Y quinto, absolutamente fundamental, el CEV. Me encanta el British, por su aroma, porque tengo más de 40, por su autenticidad… Pero es el pasado. El presente, y el futuro, es el CEV porque se corre con un nivel de exigencia y en unos circuitos muy próximos al Mundial.
Un piloto que corre en Caldwell Park no puede aprender cuál es su 100%, porque el riesgo de que tengan una lesión irreversible es altísimo. Sin embargo, buscar el 100% en Jerez, Montmeló, Cheste, Alcañiz… lo hacen todos los jóvenes sin temor.
Por eso, todos los jóvenes formados en el CEV, españoles o extranjeros, pasan a 125 y son los mejores. Ahora sucederá lo mismo también en Moto2.
La clave está en el CEV. Todos los pilotos que están delante en 125 proceden del CEV, porque es lo más parecido al Mundial. En el CEV se ruedan los equipos, los pilotos, los mecánicos… Y luego salen a triunfar fuera.
El GP de 125 de Jerez podía haber sido una carrera del CEV de hace un par de años. Era el mismo circuitos, los mismo pilotos… Esa es la clave.
Y, ¿qué decir del sorprendente Kenny en Moto2? Pues es lo mismo.
Está claro que es malo para el campeonato que pierda argumentos internacionales. Y también está claro que motiva más al espectador ganar a uno de “fuera” que a uno de “dentro”.
Pero son los demás los que tienen que ponerse las pilas. Nosotros, los españolitos a los que nos arrinconaban hace veinte años, no hemos robado nada. Nos lo hemos currado, y los otros se han dormido. Tienen lo que merecen.



Comentarios
soy español y me alegran los buenos resultados de los españoles. El domingo abrí una botella de champán por ellos... Pero sí pienso que con cuatro grandes premios españoles puede perjudicar al interés del campeonato en el mundo y que esta competición -que tantas alegrías nos da- pierda fuelle. Bien es cierto lo que comentas acerca de nuestros logros en el pasado, pero debemos pensar sólo en el futuro y qué es más positivo por encima de cualquier nacionalidad. (Opinaría de igual modo si hubiera cuatro pruebas en Estados Unidos para atraer a ese público). Tener un mundial plural y multicultural atrae a mayor número de marcas y redunda en una mayor inversión en los equipos que ahora mismo están compitiendo. La organización debe garantizar pluralidad, igualdad de oportunidades, competitividad, seguridad y ¡mucha pasión por la moto!